SUSIRIOS
Amados mis sentidos; amados, yoes neutros,
estados quejumbrosos de mi ayer.
Oiganse pernoctar a solas, lejos
de esta ciudad sin nombre que a veces soy.
Pero por más dispersos los cariños;
amados, amados siempre.
Arriba luna florece: hembra besadora
ojeando nuestras grietas sensitivas.
Mejor así, para no gritar biliares oraciones
a la vida que era en nuestra vida.
Esa sed como de estarse quieto
y andar horizontal, manos forradas de otras alegrías.
Ese afán como de abrazarse al mundo
con una canción distinta a lo que eres.
Ah, por sólo verla picoteando entre este pecho.
Ah, por sólo oírla a tientas hacia esta sombra.
Y no. No vimos caer la tarde con su agorero rostro,
cuando quisimos ser uno para el resto. Y
estamos en declive, intentando ser algo
que a la postre no sabemos.
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